Colapso hospitalario en invierno. Más allá de la gripe

Colapso hospitalario en invierno. Más allá de la gripe

Con la epidemia de gripe es indiscutible la saturación de los servicios sanitarios y el malestar generado en muchos pacientes. Es necesario tomar distancia para un análisis que lleve a propuestas para dar mejor respuesta a los incrementos estacionales de demandas de atención sanitaria.

La anticipación y la asignación de muchos recursos no garantizan el éxito; el abordaje con meses de antelación de la anunciada pandemia de gripe A de la temporada 2009-2010 representó un ejemplo grave de inútil despilfarro de muchos millones de euros gastados en vacunas y antivirales. Más importante que destinar muchos recursos es decidir en qué y cómo se utilizan.

Nunca debe olvidarse que los recursos son limitados y que los que se destinan a unas acciones no se invierten en otras. Es ineficiente diseñar y dimensionar el sistema sanitario para atender los importantes incrementos de necesidades asistenciales que durante pocas semanas generan las epidemias. Es inevitable en estos periodos una relativa saturación de algunos servicios, debiendo siempre garantizarse la adecuada calidad asistencial mediante refuerzos puntuales suficientes.

En la Región sólo del 10 al 18% de los pacientes que acuden a los servicios de urgencias hospitalarios requieren ingreso y un alto porcentaje del resto podría ser bien atendido en los centros de salud si éstos contaran con profesionales suficientes. Por el contrario, lo que ha ocurrido en estas semanas es que mientras que se contratan refuerzos principalmente para los servicios de urgencias, médicos de los centros de salud de plantilla y sustitutos cubren las ausencias de otros médicos, atendiendo dos consultas y al doble de población en el mismo horario.

El Sistema Murciano de Salud está excesivamente centrado en la atención hospitalaria y en los servicios de urgencias en detrimento de los centros de salud. Siendo 832 médicos de familia y 231 pediatras de centros de salud los que atienden diariamente a toda la población de la Región, parece desproporcionado que sean 363 los médicos asignados en los servicios de urgencias solo de atención primaria, sumándose los que lo hacen en las urgencias de los hospitales.

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¿Pueden prevenirse las epidemias de gripe?

La efectividad de la vacuna antigripal para disminuir la incidencia es baja. Una revisión sistemática reciente revela una efectividad del 41%. El Informe de Vigilancia de la Gripe en España de la temporada 2016-17 refiere que la efectividad de la vacuna en mayores de 65 años fue de un 30%. Hay indicios de que la efectividad puede ser superior para evitar muertes, especialmente en pacientes con enfermedades cardiovasculares, así como para disminuir las complicaciones en algunas patologías como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Un reciente estudio español no concluyente encuentra una efectividad del 74% para prevenir ingresos en UCI y del 70% para prevenir muertes.

Es bien conocido que los medicamentos antivirales como el oseltamivir (Tamiflu ®), no exento de riesgos, sólo sirve para disminuir 0.7 días la duración de los síntomas sin reducir la probabilidad de hospitalización ni de complicaciones graves, por lo que la OMS lo ha degradado a la lista de medicamentos “complementarios” menos coste-efectivos. Cientos de miles de dosis de estos medicamentos comprados con dinero público para la epidemia de 2009-10 fueron después destruidos según iban caducando.

Aun no siendo evitables las epidemias de gripe, es denunciable que para la mejor identificación de los virus que las provocan la Región de Murcia y Galicia son las dos únicas comunidades que no cuentan con una red de médicos centinelas.

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Algunas propuestas

Es imprescindible reorientar el sistema sanitario invirtiendo más en Atención Primaria. Los centros de salud han de prestar atención también por las tardes. Hecho lo anterior, ha de promoverse reorientar hacia los centros de salud a pacientes que habitualmente acuden a servicios de urgencias de Atención Primaria y de hospitales y que con el tiempo comprueben que son muy bien atendidos por sus especialistas en medicina de familia y comunitaria.

Los presupuestos para sanidad de la Región de Murcia de 2018 ocupan el 5º lugar por la cola de las comunidades autónomas, con una previsión de gasto por habitante inferior a la media nacional. El gasto finalista en sanidad siempre es mayor que el presupuestado, generándose déficit todos los años. Son imprescindibles presupuestos de sanidad realistas y suficientes que disminuyan la obsesión de gestores por no aumentar un déficit inevitable, facilitándose inversiones necesarias para reforzar puntualmente los servicios sanitarios. Todo ahorro en gasto ineficiente (principalmente farmacéutico) no se destina a otras inversiones sino a la disminución del déficit, con lo que se desincentiva la búsqueda de mayor eficiencia.

Es imprescindible reorientar un sistema sanitario centrado casi exclusivamente en la atención a la enfermedad, debiéndose incrementar las inversiones en promoción de salud y en salud pública dirigidas a mejorar los niveles de salud de la población, incidiendo en sus determinantes sociales. Los centros de salud con el apoyo de Salud Pública deben, además, reorientar su actividad hacia la prevención y la promoción de la salud.

* Mario Soler. Presidente de ADSP Murcia
Artículo publicado el 21 enero 2018 en el diario La Verdad de Murcia

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